El clima juega en contra del Dakar por tercer año consecutivo

18 Enero 2018

El Dakar, el rally más duro del mundo, ofrece a sus competidores un desafío contra la naturaleza, pero a veces esta se impone sobre ellos y obliga a frenar el espectáculo y cancelar etapas, una constante que se repite en la carrera por tercer año consecutivo.

Las condiciones climáticas adversas, como lluvias y fuertes vientos, han motivado en este Dakar 2018 la cancelación de una etapa para todas las categorías, y adicionalmente otra etapa y media para las motos.

De las catorce etapas programadas para la actual edición del rally, que pasa por Perú, Bolivia y Argentina, los coches y camiones harán de momento trece, mientras que la carrera de las motos se ha visto reducida a once etapas y media.

Esto supone que las motos y quads han tenido 730 kilómetros de competición menos de los previstos, mientras que en el caso de los coches y camiones han sido 242 los kilómetros cronometrados que no han corrido.

En un primer instante, las motos vieron recortada su ruta en la sexta etapa de este Dakar, entre Arequipa (Perú) y La Paz, cuando se canceló el primer tramo cronometrado, de 113 kilómetros, por acumulación de niebla en la zona de competición, pero sí pudieron correr el segundo tramo, con salida desde el lago Titicaca.

Lo peor vino en Tupiza (Bolivia), cuando las fuertes lluvias caídas en el lugar dejaron inundada la zona donde debía instalarse el campamento del Dakar.

El terreno, convertido en un lodazal, obligó a remolcar a algunos camiones y caravanas que ya se encontraban allí, y el campamento, con todos los vehículos de asistencia de los competidores, tuvo que improvisar a lo largo de cinco kilómetros de una carretera.

La limitadas condiciones para alistar los vehículos de cara a la novena etapa, entre Tupiza y Salta (Bolivia), obligaron a cancelar el recorrido para todas las categorías, pues los vehículos venían de hacer casi mil kilómetros de etapa 'maratón', es decir, sin ningún tipo de mantenimiento de los mecánicos desde La Paz.

Un nuevo recorte en la ruta de las motos y quads se dio este miércoles para la duodécima etapa, cuando los pilotos se negaron a aceptar un cambio del recorrido inicialmente planeado por la imposibilidad de que los helicópteros de seguridad pudiesen sobrevolar la zona de competición.

Los pilotos rechazaron el trazado alterno propuesto por la dirección de carrera porque les obligaba a salir por detrás de los coches y camiones, vehículos pesados cuyas huellas maltratan la ruta y aumentan el peligro del pilotaje para las motos y quads.

Las inundaciones ocurridas este año no son algo nuevo en el Dakar, pues el año pasado las fuertes lluvias se cebaron con la carrera, al punto de dejar completamente anegado el campamento en Oruro (Bolivia), lo que obligó a cancelar la sexta etapa de ese rally, entre Oruro y La Paz.

En esa misma edición de 2017 también se canceló la novena etapa entre Salta y Chilecito (Argentina), por los corrimientos de tierra ocurridos la jornada anterior, donde el Dakar iba desde Uyuni (Bolivia) a Salta, que dejaron dos muertos y los caminos por donde debían pasar los pilotos bloqueados.

Las lluvias estuvieron igualmente presentes en la edición de 2016 al causar la cancelación de la primera etapa, que salía desde Rosario hasta Villa Carlos Paz (Argentina), en un recorrido que tuvo que ser improvisado después de que Perú cancelara pocos meses antes de la celebración del rally la partida de la carrera desde Lima.

A pesar de que el Dakar se ha consolidado estos diez últimos años en Sudamérica, esta fiesta del motor ha quedado aguada por la climatología, que se ha vuelto un protagonista habitual del rally, especialmente al pasar por la cordillera andina, que en estos meses se encuentra en su época de lluvias. EFE